El estrés afecta a casi todo el mundo en algún momento de su vida, y si no tomas medidas para afrontarlo, puede tener consecuencias, no solo sobre tu bienestar emocional, sino también sobre tu salud cardiaca.
Hemos recopilado algunos consejos que pueden ayudarte a relajarte y a reducir tu nivel de estrés:
- Haz una lista de todas las cosas que “desencadenan” tu estrés ¿Te pasa en el trabajo, o en un atasco de tráfico? Saber reconocer lo que desencadena tu estrés es un gran paso adelante. Intenta relajarte en esas situaciones.
- Pon en práctica estrategias para afrontar el estrés, como técnicas de relajación, ejercicios de respiración, meditación, yoga o masajes
- Tómate algún descanso para desconectar, aunque sólo sean 10 minutos. Intenta leer, tomar un baño o hacer algo que te guste. Si trabajas, no olvides tomarte un descanso para comer
- Vigila tu alimentación. Demasiado alcohol, cafeína, azúcar y grasas hacen que sea más difícil para tu cuerpo afrontar el estrés.
- Haz ejercicio regularmente, como pasear en bici, andar a paso ligero o nadar; te ayudará a estar más contento y a afrontar mejor las vicisitudes cotidianas
- Deja de intentar hacer varias cosas al mismo tiempo. Ordena tus tareas según su importancia e intenta planificar de antemano en lugar de hacerlo todo a última hora
- Respira hondo. Siente como tu caja torácica y tu vientre se expanden a medida que inspiras aire por tus fosas nasales. Espira el aire lentamente por la boca. Repítelo diez veces. Si crees que padeces estrés crónico, tal vez necesites asesoramiento o ayuda profesional. Relajación rápida Resérvate sólo cinco minutos de tu rutina diaria e intenta relajarte físicamente todo lo que puedas. Asegúrate de que no te vayan a interrumpir; si es preciso, descuelga el teléfono y aléjate de todo lo que pueda distraerte. Para hacerlo bien, debes sentarte en una silla.
- Inspira y espira lenta y profundamente; eso puede ayudarte de verdad en el proceso de relajación. Intenta sacudir y relajar los brazos y los hombros.
- Relaja la mandíbula y distiende los músculos.
- Mueve los pies e intenta relajar las piernas. No es algo que lleve mucho tiempo, y te liberará de la tensión y te ayudará a sentirte más fresco y con más energía. Ejercicio de relajación del cuello Este ejercicio puede reducir la tensión de los hombros y el cuello.
- Dibuja los números 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 0 en el aire con la nariz
- Dibuja todos los números bien grandes con movimientos lentos
- Ten cuidado al estirar músculos muy tensos. Te llevará apenas un minuto y puedes hacerlo varias veces al día. De hecho, esta técnica puede servir para cualquier articulación del cuerpo. Por ejemplo, puedes dibujar números en el aire con los tobillos para relajar los pies. Si te mueves despacio, puedes hacer lo mismo con la pelvis. Apoya las manos en la pared, inclina el cuerpo y haz los movimientos de los números con la pelvis. Relaja tu mente. No lo olvides: ¡tu mente también necesita descansar! Puede resultar difícil relajar el cuerpo si tu mente no para.
- Después de relajarte físicamente durante uno o dos minutos, intenta concentrarte en algo que te interese. El objetivo es liberar tu mente, aunque sea durante unos minutos, y ayudarte a olvidar las preocupaciones del día.
- Practicar ejercicio con regularidad –correr, ir en bicicleta, andar, etc.– puede ayudarte a reducir la tensión del cuerpo. Los deportes competitivos, como el bádminton, el squash o el fútbol también pueden ayudarte a canalizar tu instinto competitivo de forma positiva. Pueden resultar cansados, pero te activarán y te permitirán recargar las pilas.